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COTIDIANEIDADES

Tengo la costumbre de llorar. Y soy depresiva, qué le voy a hacer! Encima vivo sola. Bueno sola es un decir. Desde hace 8 años me acompaña una dulzura llamada Lilí Marlene, una gata color miel y blanca, compañera incondicional de mis días.
Y cuando lloro, ella que está quizás a más de 50 metros de mi dormitorio, viene corriendo, en silencio y la siento que sube a mi cama; entonces empieza un ritual que de a poco me hace olvidar toda tristeza: me lame las mejillas y los ojos hasta que están secos. A esta altura de los acontecimientos, no puedo hacer más que abrazarla, darle las gracias y acariciarla con una sonrisa que me dura mucho, mucho. Entonces, se queda dormida junta mí. Y yo también.

Estimada Leedee. Los que estamos solos, nunca lo estamos. Nos acompañan nuestros recuerdos, qué a esta altura son muchos y llenan nuestros espacios de vida.Si a eso le agregas a Lilí Marlene y piensas en quién hizo un éxito de ese tema de la primera guerra es normal que llores.
Por otra parte hay una complicidad que te motiva a ello, las caricias de tu gata.
La vida vivida está llena de historias para rememorar.El llanto muchas veces es una catarsis, más de felicidad que de tristeza.

Amiga LEEDEE, la ternura proviene de todo aquello que mueve nuestros sentimientos y esa actitud tan hermosa de una mascotica es delicioao disfrutarla.Qué bueno que compartiste con nosptros esa experiencia tan hermosa.Te saludo en forma muy cariñosa:AMAR.

Hola Leedee,me agrada lo que expresas.Yo también tengo una mascota, solo que es un perrito, pero me hace sentir acompañado.Claro, yo también tengo mis sobrinos y con ellos la paso muy bien,Saludos,Rayo.