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VOLVER

VOLVER

--¿Volver? ¿Vos me invitaste para cantarme un tango?
--No, Mariano—se sonrió—Igual tenés que reconocer que los letristas de tango, después de los autores griegos, tocaron todos los temas pasibles del ser humano—le pasó el mate y se quedaron los dos pensando.
--¿Me podés contar que pasó?—le devolvió el mate.
--La vida, viejo. ¡La vida!
--Porque no largás la sanata y me contás la causa de este cambio.
--Mariano. Hace casi setenta años que vivo en este departamento, lo compraron mis viejos, cuando ellos murieron vine a vivir con mi esposa, nacieron mis hijos y durante años fuimos cuatro los habitantes. Un día mis dos hijos se fueron, uno a Canadá y otro a Canarias, cuando pude hacer el duelo de esa separación, murió mi esposa—le pasó el mate.
--Edelmiro, eso es historia antigua.
--La historia de tu vida nunca es antigua, la revivís todos los días, la actualizás, le agregás detalles que vas recordando. Los días son largos ¡Y hay tantos recuerdos! Se hacen cortos—recibió el mate.
--Insisto, eso es historia antigua. No te pudo hacer cambiar tanto. Lo hablamos muchas veces y siempre me dijiste que te ibas a morir aquí, te negaste sistemáticamente a volver a España. ¡Esta es mi tierra! Fueron tus palabras. ¿Qué pasó, viejo? Y no me vengas con eso de: la vida.
Edelmiro le dio la chupada final al mate, le puso agua y se lo pasó a Mariano,
--Después de la operación, me cayó la ficha. Uno a los veinte es inmortal; a los treinta trascendental; a los cuarenta empieza a comprender; a los cincuenta, entiende que le pasó y después de los sesenta acepta; la familia es lo más importante. No el dinero, el éxito, la gloria; esas son futesas. Uno se prepara para disfrutar de ese bien, que siempre tuvo, sin darle el valor adecuado, y lo ve deshacerse como castillo de arena en la playa. Estas arrodillado y el mar de la vida se lleva todo. Entonces te operan, y pensás que tu vida se vació de contenidos, de proyectos; que a nadie le importás, ni siquiera a vos. En ese momento tenés dos opciones claras. Te regodeás y aceptás lo que te ocurre, o tratás de salir de ese marasmo mental. Poco a poco vas analizando el deseo de volver a tu tierra, que nunca lo fue en la vida activa pero que puede ser un destino en la etapa pasiva, con el plus, que la familia reside allí; están los nietos y la posibilidad de crear un mundo nuevo a tu alrededor—recibió el mate.
--Si te quedás, la poca luz que tenés se irá apagando en el atardecer de tu cabeza, no importa que la vida bulla alrededor, si crees que no pasa nada, nada pasa—le cambió la yerba al mate, volvió a cebar, tomó y le pasó a Mariano—Hermano, si tengo que morir quiero morir peleando. Si no me voy, presiento que me rendiré, depondré las pocas armas que tengo, sin pelear. ¿Vos, en mi lugar; qué harías?
Mariano le devolvió el mate, parsimoniosamente. Lo miró fijo y dijo:
--¡VOLVER!
JSM

Ay Caizán, cuántas cosas que decís en este relato. Tanto para reflexionar... Tan corto y tan profundo!! Te felicito.
Me mataste con: "[b]-La historia de tu vida nunca es antigua, la revivís todos los días, la actualizás, le agregás detalles que vas recordando. Los días son largos ¡Y hay tantos recuerdos! Se hacen cortos". [/b]

Hola Caizán. Muy buen cuento, aunque muy de Uds en esas tierras sureñas.Yo lo adapto a mi medio y lo entiendo perfecto.Te seguiré leyendo, aunque tenía un cierto tiempo sin leertee en este Foro.Saludos,RAYMOND.