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AMOR DE UNA HORA

AMOR DE UNA HORA
Como Dulcinea moderna, Gladys, acodada en las rejas del balcón francés de San Telmo, fumaba ansiosa el último cigarrillo del paquete. Eran las once de la noche y la pequeña luz del tabaco encendido cada treinta segundos, iluminaba por un instante su rostro adolescente, mientras la suave brisa movía su pollera transparente.
Adentro, las otras, trabajaban. Madame Marguerite le había permitido un descanso. Gladys sabía que él no fallaría esa noche, como ningún viernes de los últimos seis meses. Se adelantaba al encuentro, segura de que hacía mucho que no era un simple cliente. El corazón le saltaba del pecho. Vería sus ojos grises, sus rulos rubios, desobedientes, sus manos largas y delgadas de cirujano.
Sebastián era casado, pero tampoco podía dejar de verla, de abrazarla hasta sofocarla en el éxtasis; no sabía por qué pero le era necesaria. Mucho. Los viernes se sentía un Quijote dispuesto a adorarla y defender su vida contra todo.
Aunque ella siempre se había negado, él siempre duplicaba el precio para que se maquillara y se vistiera como princesa para él.
El cigarrillo de Gladys se terminó y en ese mismo instante, como en una cadena irrompible, se encendió el de su caballero andante, a media cuadra de distancia. Lo demás: amor profundo de una sola hora.
Sabía muy dentro suyo que para ella nunca habría un adiós, siempre un “hasta el viernes”.

Estimada Leedee: me ha gustado mucho. tiene todos los requisitos para ello y te permite re elaborarlo mientras lo lees.Te felicito. Un cordial saludo.

una bonita ilucion, para una vida dificil, aunque sea de cada viernes, para el un desahogo para su rutina matrimonial, su stres laboral su goso al final de cuentas, me gusto la hitoria.

saluditos

Buen relato, nos permite imaginarnos la escena en todo su esplendor.
Que bueno poder expresarse de esa forma, felicitaciones.

Muy bueno, sinceramente me encanto la historia. :cheer:

Hola LEEDEE. Muy buen tema, corto, preciso y bien hilado. A esas rutinas se acostumbra el ser humano y terminan siendo un hábito, pero muchas veces, queda algo más que la costumbre y nace un nexo, que aunque no se quiera reconocer, puede ser muy afectivo.Saludos efusivos amiga:AMAR.

Excelente. Me gustó mucho esa narración de un hecho, que muchos hemos pasado.Saludos,RAYMOND.

Excelente leedee, me hiciste remontar a esa situación en forma muy vivida.Te felicito por la inspiración.Saludos,Rayo.