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Fantastica historia de muerte.

Fantastica historia de muerte.
Oye un sonido estremecedor causante de su abrupto despertar, se sienta en su precaria cama y observa el mugroso cuarto, todo está tirado, como si hubieran sacudido el cuarto entero, nota también que hay tres camas más aparte de la de él. Se levanta e intenta caminar, pero está mareado, se balancea para cualquier lado, está desorientado, no sabe quién es ni a dónde va, solo sabe que está encerrado en ese cuarto. No puede abrir la puerta de ningún modo, comienza a mirar a su alrededor nuevamente en busca de algún objeto que le fuese útil para destruir la cerradura, comienza a mover un armario bastante grande, a pesar de ser un hombre de unos 80 kilos y medir 1 metro 80 no puede mover el armario, intenta abrirlo pero está cerrado, furioso lo golpea y éste cae hacia adelante dejando al descubierto una pequeña ventana de forma circular, el hombre se queda inmóvil observándola, sabe que allí encontrará algunas de las respuestas a sus muchas preguntas, pero de todas las preguntas que se hace quizá ninguna sea tan importante para él como ¿quién soy? O quizá esa pregunta sea la menos importante, ahora él solo se preocupaba por una cosa, lo único de lo que él estaba seguro que sí tenía que hacer, el instinto más básico de todo ser viviente de la tierra, la ley más básica del planeta y lo que promovió la superioridad del hombre sobre las demás bestias: sobrevivir. Observaba la ventanilla y veía que de ella emanaba periódicamente una luz deslumbrante de una intensidad inigualable y que solo perduraba unos segundos, se preguntaba que sería aquello, pronto la curiosidad le gano al miedo y el hombre, temeroso, se acerco a la ventana, descubrió en ese instante que la luz era producto de los relámpagos que sucumbían en la noche tormentosa de un océano desconocido, estaba en una embarcación, no entendía nada. No pudo dormir esa noche, ni la otra, ni la otra. La tormenta había cesado y por fin veía el sol, observo también que la ventanilla se podía abrir, así lo hizo, se sentó en ella mirando hacia arriba, era un gran barco, se quedo allí sentado unas dos o tres horas, quizá esperaba que alguien lo viese, grito ¡hola!, pero nadie respondió, entonces se decidió a salir del maldito cuarto, empezó a mirar a todo su alrededor no veía nada de que agarrarse fue entonces cuando al mirar a su costado izquierdo vio el ancla y se le ocurrió una idea, entro al cuarto buscando algo que no encontró, buscaba una especie de gancho, entonces se le ocurrió otra idea, un lazo, corto pedazos de tela, los enrosco para endurecerlos y formo con ellos una cuerda de unos cinco metros, alcanzaba para el propósito que él quería. Armo el lazo y lo arrojo, y lo arrojo, y lo arrojo por más de dos horas, quizá lo que más le molestaba no era salir del cuarto, sino que su ingenioso plan del que se había sentido orgulloso y había puesto toda su fe no funcionase, porque a los seres humanos les cuesta dejar las cosas en las que depositaron toda su fe y confianza estando seguros en un principio de que había un 50% de probabilidades de que funcione y un 50% de probabilidades de que no. Entonces es cuando nace otra idea en cual creer y depositar nuestra fe y confianza cuando se
abandona la antigua creencia, una idea novedosa y mas “lógica”, se le ocurrió al hombre que si un lazo no servía entonces dos, tres, cuatro lazos lo harían, se interno en el cuarto y reuniendo prendas de vestir, pedazos de mantas y cobijas formo una especie de red de pesca la cual arrojo con una habilidad innata a la parte superior del barco y al jalar la soga tuvo la hermosa sensación que se tiene cuando algo da resultado, algo que nosotros mismos creamos. Intento trepar por la cuerda pero no tenía suficiente energía para hacerlo, así que entro a su cuarto y busco que comer, no encontró nada, el hambre le estaba matando, entonces cuando ya se había resignado a morir en ese cuarto vio debajo del armario a una pequeña rata, se quedo inmóvil, la miraba caminar por todo el cuarto, entonces hizo un movimiento para incorporarse y la rata se detuvo. Él también. Supo en ese momento que solo tenía una oportunidad de sobrevivir, se quedo en la incómoda posición mirando cada movimiento del roedor, así estuvo un par de horas, el animal, ya no se asustaba por la presencia del hombre, tal era el caso que ésta se paseaba por sus hombros y fue uno de esos paseos el que le costó la vida. Devoro al animal sin asco, pues qué asco iba a sentir si el hombre no recordaba ningún otro alimento, después de eso y una siesta se animo a trepar una vez más la soga, esta vez termino en el mar, al caer en éste noto que el agua era salada. Vio lo inmenso que era el barco, y al parecer estaba vacío, nado lentamente hasta alcanzar la soga, esta vez solo quería llegar a su ventanilla, así lo hizo y lo logro, entonces noto que la ventanilla estaba a mitad de camino para llegar a la parte superior y se convenció de que si había llegado hasta ese punto podía llegar más alto y así lo hizo, llego a la parte superior del barco, allí encontró algo sorprendente, miles de peces muertos, no se contuvo y comenzó a comerlos. Después de saciar su hambre se dirigió al interior del barco, allí vio todos los controles e indicadores de la maquina pero no recordaba cómo se manejaba o quizá nunca lo supo. Siguió recorriendo el barco descubrió que tenía unas cinco habitaciones, pero lo que más le sorprendió es que la puerta donde él se encontraba estaba abierta, no se asusto, simplemente lo ignoro, se busco un lugar para dormir, caliente.
Despertó, sus energías habían vuelto, se incorporo y recorrió nuevamente el barco, encontró en él un mapa, un gran mapa que tenía marcada la ubicación de un puerto, pero no encontraba la posición del barco, después de hurgar en todos los lugares posibles encontró unas botellas de ron y una caja de cigarrillos, se dirigió a la parte más alta de la embarcación, bebió hasta embriagarse. Cayó desde el lugar que se encontraba y quedo allí, mirando el cielo sonriendo. Al cabo de unos minutos se levantó, camino por todo el barco lentamente, observo que había una pequeña escotilla que llevaba a una parte del barco que aún no había investigado, la abrió y se encontró con una despensa oscura, se oía solo el goteo del agua en su interior, la despensa tenía unos cinco armarios, todos vacíos, entonces vio en lo más oscuro y alejado de ese compartimiento a un hombre, sentado, temeroso pero a su vez desafiante, se quedo inmóvil observándolo, le dijo: hola.
Pero no respondió, entonces se le acerco lentamente, éste salto sobre él con una navaja, el hombre lo evadió hábilmente y le proporciono un puñetazo en la espalda de tal magnitud que le dejo sin aire, soltó la navaja y se arrodillo en el piso tratando de respirar, entonces aprovecho su ventaja y le dio una patada en el estomago, el hombre quedo tendido en el suelo, le proporciono dos puntapiés más y lo arrastro hacía afuera, allí se quedo mirándolo, el extraño parecía cegado por la luz del sol, se arrastro nuevamente a la despensa, y desde allá adentro le arrojo una botella que impacto en la cabeza del hombre tirándolo al suelo, se estaba levantando cuando recibió el segundo botellazo, este le provoco un corte en la frente, maldijo a todo lo que recordaba y cuando se incorporo vio al hombre parado frente a él con un pedazo de remo, lo miraba desafiante, intento golpearle en la cabeza, pero de alguna forma el hombre sabía donde iría el golpe y lo esquivo, le atino un puñetazo en la entrepierna, el extraño se doblego, nuevamente estaba en ventaja, eso le dio la pauta de que era superior al demente, entonces le dejo levantarse, el extraño sonrío, tomo aire, y le hizo una seña con la mano para que le ataque, el hombre tomo impulso y se abalanzó a él con un puñetazo mortal que nunca llegaría a destino porque el extraño lo esquivo, se levantó rápidamente y le dio una patada en el trasero que le provoco una dura caída, el hombre sonrío se levanto y cuando iba a decirle algo este le cerro la boca arrojándole un zapato, le sangraba la boca, entonces fue cuando noto que por más golpes que le había dado al extraño éste no parecía afectado por ello, entonces su moral quedo por los suelos, el extraño le propino un golpe en el costado derecho quebrándole unas costillas, se doblegaba de dolor fue entonces cuando el extraño se le acercó lo tomo por los pelos y le grito al oído:
-Josefa, Felipe, Fernando, Eduardo, Vilma, romeo!!
Tras decir eso le propino un golpe que lo dejo mareado, no entendía, se levanto lentamente frotándose la cabeza y lo miro allí estaba en medio del bote con una navaja, mirando el reloj, el hombre se le arrimaba con intención de golpearlo, el extraño le hizo una seña para que se detenga y le dijo:
-aún falta, fue a las… ¡ahora!
Le propino un golpe en el estomago y le iba a atinar una puntada en la espalda pero se detuvo retrocedió tres pasos lo miro y se rio.
En su mente llego un suceso extraño, el hombre tuvo una visión donde el extraño hacia el mismo movimiento pero sin detenerse y la víctima era una hermosa mujer, ésta moría al instante.
Volvió en sí y lo miro con más odio, se le acercó corriendo, pero el hombre misterioso corrió a la proa, allí le propino un golpe con el mango de la navaja y amago con arrojarlo al mar.
En la imaginación del hombre se repitió el suceso, pero en su lugar estaba un chico delgado y de color.
Su odio era incontenible, el hombre extraño le propino una patada en el estomago y simulo darle cinco puñaladas en el pecho.
Lo mismo que en los anteriores ataque, tuvo una visión en la que el extraño hombre repetía el mismo ataque a lo que parecía era un capitán de avanzada edad.
Lo tomo del cuello y lo arrojo a un cuarto, allí el extraño le dio una puñalada al colchón y simulo otra puñalada al hombre.
El suceso se repitió en la mente del hombre, esta vez el colchón era una mujer y él un joven.
El extraño se quedo mirándolo, parecía esperar un ataque, el hombre tomo una botella y se la partió en la cabeza, el extraño se desmayo. Entonces al ver que el extraño era un demente le quito la navaja y lo encerró en el cuarto, como por instinto se dirigió a un compartimiento oculto debajo del tablero de la cabina de control, sacó de allí un bote salvavidas, lo inflo y se arrojo al mar con la navaja, un remo y dos latas de sopa que encontró. Después de un día, tras haber bebido las dos latas de sopa se durmió, al despertar el demente estaba a su lado. Lo miro sonrió, le proporciono un golpe en la frente, el cayó desorientado, simulo darle una puñalada en el pecho y soltó una carcajada, el hombre, cansado se levantó, le quito la navaja nuevamente y le corto la garganta la hacerlo su vista se nublo. Negro, todo estaba negro. Comenzó a ver borroso y se encontraba el hombre acostado en la balsa, agonizando, con un corte en la garganta en un intento de suicidio fallido, miro a su costado y yacía un hombre muerto a su lado, un hombre que le parecía haber visto alguna vez, tenía una puñalada en el pecho, y en sobre el bolsillo del lado superior derecho de su camisa decía romeo González. Fue en ese momento, ese corto momento de agonía que recordó lo que él había hecho, el extraño era él en su estado de locura, y que al escapar del cuarto no había hecho otra cosa que ir tras Romeo, y fue en su agonizante muerte que creo esa fantástica historia que hoy les cuento, bueno, fantástica o dramática, pero eso queda a su criterio.
FIN.

De acuerdo con LEEDEE.Tómate tu tiempo y cuida mucho las pausas.Puedes mejorar muchísimo tus escritos.Es cuestión de leer antes de publicar.Saludos:AMAR.

Texto farragoso.Para mi gusto, demasiadas palabras. es solo mi opinión, puede que no sea mi día.
Un afectuoso saludo.