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Un día de trabajo

Íbamos camino a una fiesta, de repente un microbús con las luces altas se detuvo a solicitar nuestros servicios. El señor dijo que solo quería compañía. Aceptamos. Al abrir la puerta vi a un niño – Hola amor- Le dije. No contestó. –Así es el, dundo- Dijo su papá. Cuando ya íbamos en el auto nos preguntó acerca de nuestro trabajo. –Ehhh, algunos son unos estrellas- Dijo Carmen mi compañera. Después preguntó si conocíamos algún bar, al parecer era de la Capital. –Doble a la izquierda, en la siguiente cuadra entramos a Chichigalpa- Le dije. Llegamos, entramos al bar, pedimos una mesa. –Esperame aquí con la muchacha, solo voy a bailar ¿oíste?- Dijo el Señor a su hijo. Pedí un cerveza, para no aburrirme traté de hablar con él niño–¿Cómo te llamas?- Le pregunté. No contestó. Mientras lo cuidaba, pensé en el mío que estaba con su abuelita esperándome y debía llevar algo de dinero para el desayuno de mañana. Allá a la media hora apareció Carmen y el señor con una botella de ron plata en la mano. –Ya vámonos- Dijo él. Nos subimos al microbús. -Puede dejarme cerca del empalme, me queda cerquita la casa desde ahí- Le dije. –Como no- Dijo él. Llegamos, se detuvo al lado de la carretera, bajamos del microbús. –Mañana me das mi parte- Le dije a Carmen. Caminé hacia mi casa, miré hacia atrás, vi al niño sentado dentro del microbús, mientras su padre recostado en la llanta tomando con mi amiga. Regresé mi mirada, vi a mi mamá esperándome en la puerta con mi niño.

Mi padre me decía que no hay libro malo, de todos se aprende algo. Este texto me ha dejado una palabra: DUNDO. nada más. me parece un borrador de cuento o un apunte para escribirlo. Uno puede tomar un instante en la vida de alquien, pero tiene que ocurrir algo, aquí esta todo muy larvado. ADELANTE. SUERTE