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El abejorro

El abejorro

¡Rrrrrrm! ¡Pah! ¡Rrrrrrrrm ¡pah! ¡Rrrrrrrrrm! ¡pah!

Rumbaba el abejorro y se estrellaba en la puerta corrediza de mi sala.El pobre atrapado al ver la luz a través del vidrio creía ir por el camino correcto, pero lo que hacía era estrellarse una y otra vez. Me desesperó, y pensé matarlo, pero recordé el quinto mandamiento "no matarás". Abrí la puerta, salió y no agradeció, de igual manera,sentí felicidad por su libertad. Después me fui a la cocina a prepararme un café, volví a la sala, pensando en verlo otra vez pero no lo encontré. Medité en lo sucedido. La fauna al hombre contribuye. En sus 8 semanas de vida, el abejorro, lleva de flor en flor el polen para que podamos comer calala y maracuyá.

Hola Dariano, que rato tu relato ;) de verdad que no se si es un cuento o una historia o solo un divague, no se mucho de literatura ni de formas, pero aqui me encontré muchas veces con cuentos fantásticos de compañeros de este maravilloso lugar, todos los cuentos que me atrapan son aquellos que dicen algo de una forma diferente en los que la historia termina sorprendiéndote al final ya sea por lo inesperado o por lo ridículo o por lo loco :P pero bueno creo que deberias preguntarte que es lo que queres contar o por lo menos contamelo a mi que no entiendo muy bien!
saludos!

Esto es un apunte para hacer un cuento; no es un cuento. parece que el otoño es proclive a tus ideas. Tienes la cabeza llena de ellas, MUY BUENO. Desbrózala, separa la paja del trigo y escribe, lee en voz alta lo hecho u verás qué tiene y qié falta. ADELANTE

No es un cuento, era un poema que traté de hacer prosa, al final lo coloqué de esa forma y quedó mal. Lo que sucede es que es influenciado de un poeta nicaraguense exteriorista y traté de escribir de esa manera. Te dejo un ejemplo:

El COMANDANTE

El Comandante es un viejo alto que solo vive fumando.
El puerto es muy triste y los guardias se van a pescar.
Al medio día el Comandante cruza la calle para ir al excusado
y allí se tarda bastante.
Depués,
sale amarrándose la faja
y se queda mirando la larga y asoleada calle,
sube luego las graditas de us casa
y se acuesta a dormir en una hamaca.
Allá se levanta y ve irse a los botes,
mientras se desabotona la camisa
y se rasca.
Pero la tarde no deja de tener algo bonito.
El solo como un pájaro entre los palos
que salen volando
cuando los Poponé cantan por última vez.