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¡INTELIGENCIA DE UN BURRITO!.

¡Inteligencia de un burrito!.

Un pescador tenía un burrito con el que llevaba su carga de pescado al mercado. Un día le encargaron cuatro sacos de sal virgen. Los consiguió y cargó al burrito con los sacos llenos de sal. Pesaban tanto, que al pobre asno, le costaba mucho caminar. Recibió unos palazos de su dueño y oyó:” Burro flojo ¡Apúrate!. Así, iba camino del mercado y tenían que atravesar un pequeño riachuelo. En él, el burrito resbaló y cayó en sus aguas. Palos de nuevo y cuando se pudo poner en pie, notó como su carga se había aligerado. Caminó más rápido y pronto estuvieron en el mercado. Pasado un corto tiempo, el pescador recibió un pedido de cuatro sacos de esponjas. Los llenó, cargó al burrito y salieron a llevar el encargo. Iban por el mismo camino y al llegar al riachuelo, el burrito, ni corto ni perezoso, se dejó caer en las aguas y cuando fue a levantarse, ¡ Sorpresa, qué inmenso peso!. No podía con la carga y recibió una palamentación enorme, hasta que llegaron a entregar el pedido. ¡Ah, burrito inteligente!.
AMAR.

Una linda y graciosa historia. Me ha hecho reír. me gustó.

Excelente relato. Hay veces que la viveza nos mata. Muy bien reflejado en el burrito, pero que gran sorpresa.Me gustó y es muy simpático.Saludos, Rayo.

Gracias por tu comentario.¡Qué bueno que te haya causado risa!. Un abrazo:AMAR.

Gracias Rayo. Me agrada que te gusten mis escritos. Un abrazo:AMAR.

[i][size=4][color=#0000bb]Hola amigo, me encantan las Fábulas, la que nos dejas la conocía con ciertas variaciones, acá la dejo tal como la tengo copiada de http://www.proyectopv.org
Lo qué no tengo en mente es el autor:[/color][/size][/i]

[b][size=4][color=#004400]EL ASNO CARGADO DE SAL Y EL ASNO CARGADO DE ESPONJAS.

Un arriero con su vara en la mano conducía, como un emperador de Roma, dos caballerías de largas orejas. Una, cargada de esponjas, caminaba como un caballo de silla. La segunda avanzaba lentamente, como si llevara huevos: su carga era de sal.

Nuestros tres caminantes, recorriendo montes, valles y caminos, al fin llegaron al vado de un río. El arriero, que todos los años lo atravesaba, montó sobre el asno cargado de esponjas, echando adelante a la otra bestia, la cual, tozuda como ella sola, se precipitó en un agujero; pero al fin pudo salvarse porque, luego de unas brazadas, la sal se disolvió por completo y el asno se sintió ligero sin carga sobre su lomo.

El compañero siguió su ejemplo, como carnero que sigue a otro. He aquí nuestro segundo asno al agua; hasta el cuello ya se hunde; el borrico, el arriero y las esponjas empiezan a tragar agua a cual más y mejor. Mas las esponjas tragaron tanta agua y aumentó de tal modo su peso, que el asno no pudo ganar la orilla. Abrazado el arriero al borrico, esperaba una muerte pronta y segura cuando alguien acudió en su socorro; quien fuera, eso no importa.

Basta con haber aprendido que no debemos proceder todos de igual manera.[/color][/size][/b]

Excelente MR, no conocía ese escrito. Está muy bueno, aunque un poco distinto en el estilo y en la anecdota en sí. Este lo escribí porque un amigo me lo contó como si fuera un chiste y me pareció que se podía contar como un relato algo gracioso.Mil gracias por tu comentario y seguimos en onda.Un abrazo cariñoso:AMAR.

pintoresco relato, felicidades

Gracias Alezx44, me agrada que te haya gustado.Saludos:AMAR.

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