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ENTRE EL DOLOR Y EL FUEGO

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ENTRE EL DOLOR Y EL FUEGO

Allá en los oscuros y fríos confines del Cáucaso
Donde moran los Titanes caídos en desgracia
De camino al jardín de las Hespérides
Encadenado a la roca dura y fría
Por Hefesto y mandado por Zeus
Se encuentra el gran Prometeo
El viento de la noche le susurra al oído
Su triste y melancólico canto

Haz robado el fuego al gran Zeus
Y se lo has dado a los hombres
Las cadenas te mantienen atado
y has purgado tus penas por siglos

Por tu amor a la raza humana
Al darle el calor del fuego
Ese elemento esencial para la vida
Y para la inteligencia
que se alimenta de nuestro fuego interior.

En sus ojos hay un llanto seco y congelado
Cristales de dolor se quiebran bajo sus pupilas
En su retina de Titán, herida por el llanto
Se refleja una estrella que brilla más que las otras
Es la estrella de Antares, con su polvo cósmico
Iluminando la ciudad de Antaria

Alguna vez había pensado que esa ciudad sería el espejo del mundo
Prometeo vio en ella el despertar de la esperanza
Tantos vigores dispersos enterrados
Tantos males esparcidos por la tierra, mucho tiempo

Todo por abrir la caja de Pandora
que Hefesto había creado en forma de mujer de arcilla
y lágrimas de dolor, por orden de Zeus
para que esta mujer se casase con Epimeteo
con su vientre lleno de males
para luego esparcirlos sobre la faz del orbe

En la Tierra, las cosas eran parecidas
Igual que después
Cuando la serpiente le abrió los ojos a Eva
Para desnudar de una vez todos los males
Y el pecado se adueñara de la Tierra

Y es que la pobre mujer en todos los tiempos
Al igual que en la tradición judeo-cristiana
o bajo las leyes muslmanas
Por considerarla tinaja de barro su vientre
Es utilizada en carácter de instrumento y degradación
Y por eso es flagelada, lapidada y apedreada
ya que el hecho de ser embarazadas
sin consentimiento de los Zeus terrenales
merece castigo divino

Y es que el fuego del gran Prometeo
no sirvió para darle a la mujer el calor necesario
del amor y el respeto
Por ser la que guarda la semilla del hombre
Y amamanta a los cachorros del hombre

Así cómo todos los héroes
que abundan en la Tierra
por el hecho de ser inmortales
aunque el águlia imperial
les devore el hígado y la mente
siempre les crecerá de nuevo

Tendremos que ser nosotros
Los humanos de hoy
Los que liberemos a tantos revolucionarios
encadenados en el tiempo
Flagelados y devorados por el águila imperial
Y los buitres capitalistas

Tendremos que ser nosotros mismos
Los que sigamos las huellas de tantos mártires
Los que tomemos la hoguera
En el tallo de una cañaheda
La cual nos dará Prometeo
Para romper de una vez las cadenas
Y encerrar a todos esos demonios
En el vientre maldito de la caja de Pandora
Para que renazca de nuevo la esperanza

Nota:Este escrito es más que todo un ensayo de cómo se mantiene en el tiempo los conceptos de sumisión y castigo en el hombre y la mujer por haber quebrantado las reglas de los poderosos y cómo a la mujer se le ha dado un carácter de instrumento utilitario, para convertirla en símbolo de degradación. Cuántos Prometeos encadenados por gorilas, Dictadores, Imperialistas etc. han pasado por nuestra era y todavía la esperanza no nace. Me hubiera gustado escribir más sobre eso. Pero valga el esfuerzo. Muchas gracias.

Hola Nicasio, no estoy de acuerdo con eso de que "todavía la esperanza no nace", creo que gracias a que siempre hubo esperanza se lograron grandes avances en materia de DD HH.

Tu texto es crudo y lo que más me gusta es la cantidad de menciones mitológicas.

TE mando un beso.

Mía

Sí claro, no debemos ser pesimistas, siempre debemos dejar una puerta abierta para que entren esos pequeños logros del ser humano. A veces una caricia, una palabra de amor, una nueva esperanza que nace en miles y miles de gente todos los días, hacen más rüido que una bomba atómica.Gracias por su comentarios.