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Alma

LLovía. Ella estaba de pie frente a un portón de madera, esperando que la lluvia pasara para poder reemprender el camino de regreso a su casa. Mientras esperaba, un joven se detuvo junto a ella, resguardándose de la lluvia. Vestía un traje negro, empapado por la lluvia. Ella se lo quedó mirando, observando su rostro, deseando que no fuera un cliente. De repente, él se dio la vuelta y le sonrió. Sorprendida, le devolvió una fugaz sonrisa mientras se sonrojaba y miraba hacie el lado contrario. Dejaron de caer lágrimas del cielo y ella empezó a caminar. No había dado ni siquiera tres pasos cuando unos brazos le rodearon suavemente la cintura y una voz le susurró al oído "Yo te conosco". Se quedó helada y la voz emitió una leve risotada. "No tengas, no soy uno de los clientes del bar". Se relajó un poco y trató de darse la vuelta para ver quién era, pero los brazos que la sujetaban eran fuertes. "No. Confía en mi. Déjate llevar". Se tensó de nuevo y los brazos la soltaron un instante para poner una venda en sus ojos.

Resignada y temerosa, se dejó llevar por aquel extraño. Caminaron poco, de nuevo bajo la lluvia. Con un ruido de llaves y unos cuantos pasos mas, la lluvia cesó. Empezó a subir unas escaleras, con el extraño a su espalda, guiándola. Una puerta se cerró a sus espaldas y él extraño le quitó la venda. Abrió los ojos y parpadeó varias veces, pero aún asi solo pudo ver oscuridad. Ella podía sentirlo en algún lugar de ese cuarto, esperando, observando y disfrutando cada instante. De nuevo sintió sus manos rodeándole la cintura y sus labios besando lentamente su cuello. Sus manos comenzaron a desabrochar los botones de su abrigo mientras ella se estremecía muy a su pesar con la ternura y el fuego de esos besos.
Lentamente le dio la vuelta y comenzó a besar sus labios. Sus dedos, hábiles y rápidos, desabotonaron su blusa, dejando ver unos pechos cubiertos por un sostén blanco. Sus labios bajaron s su cuello, y sin besarla, lo recorrió una y otra vez, disfrutando sus estremecimientos. La besó en los hombros y comenzó a bajer los tirantes. Cuando terminó, no desperdició su oportunidad y besó su pecho, deteniéndose en cada uno, besándolo, sintiéndolo con sus manos, con su lengua. Sonrió al escuchar sus gemidos y la acostó en el piso. Le terminó de quitar la ropa y el se despojó de la suya. Cegado de deseo, recorrieó cada curva de su cuerpo y sus manos se aprendieron cada detalle. Comenzó a besarla de nuevo, empezando por su frente y terminando por los pies. Despacio, comenzó el camino hacia su sexo. Estaba húmedo y caliente. Tiernamente y con delicadeza, separó sus piernas y comenzó a besarlo, a disfrutar cada sensación. Cada beso la hacia temblar y gemir de deseo.

Sin aviso, la penetró. La respiración de ella se corto, sorprendida. Pero instantes después estaba gritando. Gritando de placer conforme él aumentaba el ritmo, la violencia. Se sorprendió aún más cuando descubrió que estaba teniendo un orgasmo, pues nadie había logrado que sintiera algo parecido. Él gritó tambien, consumido por un deseo callado. Dejaron que sus cuerpos y sus almas estallaran de placer.

Dos, tres, cuatro veces lo repitieron, cada vez con mas violencia, con más deseo. Exhaustos, ella quedó dormida en su pecho, plenamente satisfecha y él, ocn la mano entre sus piernas, aspiró el perfume de la chica a la no le había robado la virginidad, pero le había robado el alma.

Hola Aniela cordero, tu cuento está bien elaborado, atrapa desde el principio por el suspenso que le imprimes, pero la idea en sí, no deja de parecerme un poco morbosa, ya que esto me parece más bien un secuestro, con violación consentida y para rematar, síndrome de Estocolmo, porque, cómo así que un desconocido que te cubre los ojos, a mansalva, te lleva bajo la lluvia a un sitio más desconocido aún, te manosea y te excitas, te dejas penetrar hasta el orgasmo, sin saber con quién...te duermes entre sus brazos con toda confianza, ¿"confía en mí" es la frase clave? y si es un sidótico, un asesino de mujeres, su propio hermano o un padre incestuoso, un viejo callejero desdentado y piojoso, un exconvicto sàdico...Entonces el sexo por el sexo es lo único importante, sin saber con quién, ni en qué forma, ni dónde, porque el sexo por placer es delicioso, pero sabiendo con quién, haber si me hago entender, lo que me resulta ominoso es lo desconocido, y aquí todo es desconocido, y está latente el miedo a la muerte, al daño, al dolor.
Asi ella sea una prostituta, y esté prestando el servicio, tiene derecho a ver a la cara al cliente, a no ser que sea un juego consentido.

Un beso, :beso: Martaeugenia

Hola Marta Eugenia!
Pues muchas gracias por decirme lo que piensas acerca de esto. Entiendo y respeto tu punto de vista, y es ahí precisamente donde entra la mente del lector. Admito que tal vez cometí algunos errores al no poner nada sobre los dos personajes pero creo que cada quién dependiendo de cómo sea y que quiere, es como verá la historia. Pero aún así aprecio muchisimo tu comentario y es de ellos de los que mas se aprende.
Un abrazo
Any

Me gusto porque tiene secuencia, y si, te va atrapando de tal forma que quieres llegar al fin y saber en que queda, la fantasía no tiene limites querida marta eugenia, yo pensé que era un juego consentido entre ambos, no se, pensé que eran esposos y se habían ideado esta fantasía para darle otro matiz a su relación ya casi en decadencia, eso fue lo que me iba imaginando a casi terminar el cuento y pues no, fue otro el final, igual de bueno, espero seguir leyendote Aniela, saludos!!!

A mi me gustó mucho leer tu relato, me parece que a mi juicio si eran conocidos y estaban en medio de un juego, creo al igual que muchas mujeres que el sexo es delicioso pero solo con quien se ama, el sexo por el sexo no es algo que me atraiga, lo digo con toda la sinceridad posible, amor y sexo para mí van de la mano no se disfruta uno sin la presencia del otro. Así pues mi visión de tu relato es esa, quizá si me gustara sexo con cualquiera solo para pasar el momento y que mi cuerpo lo disfrute sin más ni más, le diera otro enfoque. Tu historia dá para muchas interpretaciones eso es seguro.
Un saludo Aniela y para todos: que tengan buen dia...

Luz de Luna

[b]"no es lo que entra por la boca lo que daña al hombre, sino lo que de la boca sale, porque del corazón procede"[/b]