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Segundo soneto lujurioso

II

Méteme, rey, un dedo en el trasero;
cuélame ahora la pieza despacito;
Húndela toda bien, que no me quito
y gózame gozando, como quiero.

-¡Ay, que placer! Me matas y me muero;
si esto es pecar, pequémoslo infinito!
¿Quieres meter tu gloria en mi culillo
y en el chisme el dedillo traicionero?

-Bien está ya ensartado en el chumino;
la próxima detrás, será riqueza
si es que no me equivoco en el camino.

-¡Esto es vivir! Y no los insensatos
que lejos de la cama y de la mesa
pierden el tiempo como mentecatos.

Espero que la censura no sea muy castrativa del soneto, pues se perdería su sentido.
A mi me encantan, y son 16, y hay unos que ya ví que no los voy a enviar, por fuertes, pues incluye hasta al clero, que tal este Pietro, no en vano era llamado el Azote del Rey. Un besote, Martaeugenia