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CARTAS A CASANDRA XXI

Cartas desde mi infierno (18)

[i]“Obsesión significa asedio. Se trata de una perturbación anímica producida por una idea fija, que con tenaz persistencia asalta la mente. Este pensamiento, sentimiento o tendencia aparece en desacuerdo con el pensamiento consciente de la persona, pero persiste más allá de los esfuerzos por librarse de él”. Wikipedia.[/i]

Después seguimos la rutina de un trío normal, ella, que era una sibarita del sexo oral, nos mamó la verga a cada uno y también juntos, estas escenas nos calentaron mucho a él y a mí, también nos masturbó a cada uno por separado y después juntos una mano para cada uno, en otro momento ella me chupo la verga mientras él la penetraba, me excitaba mucho ver a mi amiga culiando, ver esa verga portentosa penetrándola, la pobre llegaba a gritar!, también la masturbé mientras ella se la mamaba. Finalmente ella me mamó hasta casi hacerme eyacular y entonces yo acabé derramando mi semen en sus tetas mientras él la culiaba encima de ella. Ahora mis comentarios personales. Yo gozaba de estas escenas y juegos con mi verga muy dura y en continua masturbación, aunque siempre suave para no acabar antes de tiempo, y obsesionado con esa verga tan gruesa y grande de él, la baronesa pujaba por salir!, aun tengo la sensación de esa dureza carnal de cuando le agarré la verga, es que era un animal portentoso, me daban entre nervios y deseos locos, aunque nunca de penetración!, en mi interior sabia que no dejaría que me penetrara, no me nacía hacerlo y también porque era demasiado grande y me dolería!, pero si reconozco que la hubiera mamado a gusto, sin hacerla acabar en mi boca, solo por sentir ese pedazote de pico en mis labios y entrando en mi boca, y sobre todo me hubiera gustado mucho lamerla junto con ella, me imaginaba nuestras lenguas húmedas encontrándose y jugando juntas sobre ese tallo grueso y erecto, también recuerdo muy bien la sensación que sentía en mi mano al correrle el forrito, lo sentía como una piel muy delicada y delgada cubriendo algo duro y de un grosor desproporcionado, uuyy!, y eso también me hubiera gustado, hacerle una pajita con mi manos hasta sacarle todo la lechecita caliente y sentir como se derramaba por mi mano, y también haber jugado a la esgrima con nuestras pichulas, sentir en la mía el roce carnal de la otra. Fue una muy rica y excitante experiencia, que no volvimos a repetir. Pero me quedo muy marcada esa sensación de tener y masturbar con mi mano ese tieso y grueso pene, y me quedó muy claro que jamás dejaría que me penetraran pues en todo ese rato nunca sentí deseos de que eso sucediera. Simplemente confirmé que no soy gay.
Tu Vizconde al descubierto.