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El castigo de la noche

Buen día les dejo mi primer aporte, espero sus opiniones:

El castigo de la noche:
Corro y acecho, corro y acecho. Es lo que siempre hago, ¿Por qué ahora no puedo hacerlo?, tal vez debería haber aprendido a hacer otra cosa… ¿Y para que? Con correr y acechar me sobraba para vivir, ¿porque molestarme en aprender algo mas?, ahora no me alcanza para nada, ni siquiera para sobrevivir, que deprimente, YO la reina de la noche, la damisela de la caza, acechada por mis propias presas, pff esas somnolientas bestias tan insípidas y frías ¿como me habrán podido correr?
Ataco y caigo, ataco y caigo eso nunca pasa, no se porque lo digo. Siempre fueron fuertes, aunque demasiado torpes tal vez, recuerdo cuando maté a mi primer ejemplar, un tonto bicho sin ninguna cualidad especial, sin embargo nadie podía pararlo, estos simples campesinos, se creen que saben todo cuando un simple hibrido los derrota, igual, debería haber supuesto su capacidad de oposición cuando algunos empezaron a adorarme me di cuenta de su realidad, Ja! Como si adorarme los ayudara, en lo único que podría ayudarlos sería en darles un liberador disparo en la cabeza. Si... Si veo alguno adorándome lo voy a hacer, Total, ¿que me pueden hacer? Soy su única salida, aunque ahora que lo pienso lo era, si logro escapar será divertido ver como se las apañan solos.
Corro, acecho y ataco, Corro, acecho y ataco, era simple, hasta que tuvieron ese cambio, ¿que les pasó? Nunca me interesaron las ciencias ni esas cosas asique no puedo sospechar el origen de su cambio, pero ahora no tiene que importarme eso, no, NO! Lo único que me importa ahora es correr, ya no acecho, ya no ataco, ya no soy yo.
Corro, y lo veo, estático, mirando a la nada, con esos duros pelos, y esos descomunales ojos. Acecho, lentamente hasta sentir su respiración, es fuerte y compungida, típico en ellos. Ataco, con un destallado plateado y letal que atraviesa todo su torso, como siempre debería haberse quedado estático y luego caer de bruces al suelo, sin embargo se da vuelta, y me paraliza, con esos ojos desorbitados, sin voluntad, que no tienen ni brillo, ni emoción.
Caigo, de espaldas, sobre una tierra húmeda que ha sido observada tantas veces por mi, Caigo! Nunca había caído antes, mientras me odio, me doy cuenta de que estoy rodeada, nunca los vi llegar, tampoco los vi cerca, ¿como es posible que no los haya visto? Intentaría levantarme, pero no tiene sentido, prefiero esperar cerrando los ojos el golpe de ese acero me liberará.
Corro, acecho, ataco, caigo y me levanto, siento el inconfundible silbido del arma, la húmeda sensación de la sangre, el aroma de la muerte, pero no siento dolor, ¿Por qué no lo siento?, tal vez sea porque he aceptado mi muerte, si debe ser eso… Pasa el tiempo, y sigo esperando, logro abrir los ojos para ver una mano oscura que me levanta y se aleja, otra vez lo ha hecho y ha dejado la sangre de estas bestias sobre el suelo, otra vez esa sombra me ha brindado renombre, pero también me ha dado su maldición, que se cumple cuando viene a salvarme al borde de la desesperación.

Tomasrom esta muy bien narrada ,tiene un toque de sensibilidad, ala vez es cruda pero tiene un buen enfoque, la sensualidad que despierta es sutil y picaresca muy bien felicitaciones adelante ASHLEY