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CARTAS A CASANDRA XVI

Cartas desde mi infierno (15)

[i]“Las personas deberían probar, sí pueden, cumplir sus fantasías homoeróticas sin sentirse etiquetadas como homosexuales, pues al final de cuentas si son homosexuales y no se han dado cuenta, esa es la forma más eficaz de hacerlo, y si no lo son, así estarán más seguros de su heterosexualidad, y lo recordarán (si no tienen mente abierta) como una "loca" experiencia”. Kevin.[/i]

Esa muy grata experiencia del trío me llevo a pensar en como sería estar con otro hombre, pero no que él me penetrara sino masturbarse juntos, tal vez yo tocar su miembro, sentir la sensación de apretar en la mano otra pichula que no fuera la mía. Así que poco después comencé a pensar en una estrategia para hacerlo con él pero sin que Juanito creyera que yo era gay. Un día le dije que me había puesto de acuerdo con la Sra. Georgina para hacerlo de nuevo entre los tres, lo que era mentira, y que fuera a mi departamento a las 8 de la noche. El llegó muy puntual, yo estaba en bata pero desnudo debajo, y le dije que él también se desnudara y se pusiera otra bata mía para estar listos cuando llegara la Sra. Georgina, después comenzamos a conversar tomando unos tragos mientras esperábamos que supuestamente llegara ella. Llevé el tema de conversación al sexo, a la masturbación, como yo ya sabia, él tenía problemas matrimoniales y me contó que hacia varios meses que no pasaba nada con la señora y que lo único que hacia era masturbarse de vez en cuando. Yo le conté que a mi gustaba hacerlo aunque tuviera mujeres. Por ahí entonces le mostré mi colección de revistas porno, diciéndole que yo me masturbaba con ellas. Él comenzó a verlas y a calentarse, como yo también estaba viendo me pasó lo mismo, y como si no me diera cuenta dejé que mi verga erecta se asomara fuera de la bata. Cuando él se dio cuenta, me sonreí y me abrí la bata dejando mi verga muy parada al descubierto, y le dije que no importaba pues estábamos entre hombres, y que me imaginaba que él también la tendría dura… reconoció que sí, y entonces le dije que parecía que la Sra. Georgina ya no llegaría, que tal vez se había arrepentido. Así que le propuse que mejor nos masturbáramos juntos para no quedar calientes. Él aceptó medio avergonzado y le dije que fuéramos al dormitorio para estar más cómodos. Allí nos desnudamos y comenzamos a pajearnos cada uno por su lado en la misma cama. Como ya dije él tenia la verga muy chica y delgada, incluso le costaba echarse el forro para atrás, estuvimos un rato mirándonos cada uno el falo del otro mientras nos masturbábamos. Entonces, cuando ya estábamos bien calientes le propuse que él me masturbara a mi y yo a él, lo que acepto de inmediato. Yo le tomé su pichulita y comencé a correrle la paja, y él igual a mí… nos íbamos poniendo cada vez mas calientes, hasta que cuando lo vi bien excitado le tomé su verga y comencé a chupársela, al rato lo incité a que él me lo hiciera, y él también me mamó mi pichula. Luego ya demasiado calientes me puse en cuatro patas y le ofrecí mi florcita del sur, diciéndole que solo me lo pasara y punzara, pero sin penetrarme. En esos momentos me sentía una hembra en celo, una putita caliente, me movía para sentir mejor su pichulita durita en la entrada de mi hoyito, mientras tanto yo me masturba gozando por atrás y por delante!! Así seguimos un largo rato, luego me di vueltas y comencé a hacer lo mismo en su hoyito... pero sin penetrarlo solo pasando mi pichula entre sus nalgas y punzando en su ano. Hasta que ya demasiado calientes nos comenzamos a masturbar cada uno mirando al otro hasta que acabamos. Aun tengo la sensación de su pichula chiquitita y dura en mi mano, después en mi boca y después entre mis nalgas. Fue una masturbada muy rica, ambos estábamos muy calientes y las lechadas fueron abundantes!, de ahí él se vistió mientras conversábamos de otras cosas, de repetir el trío con Georgina, de que lo que habíamos hecho era solo cosa de calentura etc., incluso le regalé las revistas porno para que se masturbara en su casa tranquilo. Poco después debí dejar la ciudad y nunca más he vuelto a saber de él. Recuerdo que durante el desarrollo de esta experiencia realmente me sentí femenina, en el sentido que lo seduje, también recuerdo que no me dieron ganas de penetrarlo ni de que él me lo hiciera a mí, lo que me excitaba era ver sea verga parada ahí y poder tocarla..., y chuparla...!
Tu Vizconde confuso.